XIII

Cuando Joe (personaje de Nymphomaniac de Lars Von Tier) era niña su padre le contaba que cada persona en el mundo es dueña de un árbol y que al encontrarlo estaría en un espejo con su origen; la historia se completaba con la advertencia: no hace falta salir a buscarlo, simplemente basta con encontrárselo en el camino, inmediatamente se reconocerán mutuamente.

Interpreto este cuento como mejor me conviene: sencillamente… hay cosas que nos pertenecen, que nos vienen como desde otra vida y que las llevamos guardadas. Joe, encontró su árbol, y se vio al espejo con su origen, llegó a su límite y entendimos que los simulacros también se caducan.

– ¿En dónde está la periferia de una persona?

– En la periferia de la persona

El proceso de vaciamiento que se vive puede tardar mucho tiempo antes de fundar los nuevos límites y las periferias de una cabeza agitada por vivir, pues existe una abismal diferencia entre mirar y mirar buscando, esa ansiedad del ser humano de encontrarse en todo lo que ve, y sentirse parte de aquello seguramente ha llevado a más de uno a cometer cualquier tipo de auto-engaño.

El mío empezó sin darme cuenta: “No sabemos como pero llegaremos” fue la firma que quedó en un boceto que hice un día cualquiera, (de los malos), de un 2014 cualquiera.

 

Los días dejaron de ser cualquiera y la obsesión por descubrir lo que hay detrás de la puerta de esa casa me llevaron a otras escalas, en otros soportes; para el grabado en madera repliqué la imagen sin hacerla idéntica pero porque me es imposible dibujar igual dos veces, no porque no la quise hacer igual, no hay que olvidar que ni siquiera dos gotas de agua son iguales.

 

Para estas alturas el proceso ya era una obsesión y una reaparición constante del mismo símbolo, casa, puerta, casa, puerta, casa, casa, casa, casa, casa, puerta, casa…

 

 

Ten cuidado con lo que deseás

porque algún día lo podrás conseguir,

no se trata solo de tu voluntad,

dale: tiempo al tiempo.

 

Honestamente debo admitir que no, que no son los mismos ni el uno del otro, ni la copia de la copia de la copia son los mismos, ni dos gotas de agua se parecen, pero quiero ir más allá de eso quiero entender que

Importa que sean lo mismo, al pararme

Yo no sé si encuentre mi calco, y ni siquiera sé a cual de los dos dibujos quiero corresponder, o quizás el que hoy fotografíe no es más que una nueva persona que debo identificar con su reflejo, ya éramos cuatro los integrantes de la familia, ahora nos sumamos uno que viene de Avenida de Mayo, estamos viviendo una matrioshka a la inversa, lo pequeño contiene al absoluto.

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